Quién soy...
Recuerdo que cuando era niña me llamaba mucho la atención todo lo relacionado con la tecnología —agradezco al universo vivir en esta época del boom tecnológico—. Desde entonces, la curiosidad fue parte de mí. Quería entender cómo funcionaban las cosas, cómo se construía el mundo que me rodeaba, cómo podía crear algo propio.
Crecí entre amigas y amigos que con el tiempo se volvieron familia. Compartí risas, sueños y momentos que aún guardo con cariño. Pero también conocí el otro lado de la vida: la traición, el abandono y la humillación más cruel. Experiencias que, aunque dolieron, fueron moldeando mi carácter.
Migré a otro país, con la única intención de progresar, de ser mejor, de estudiar y así fue, aprendí otro idioma y a relacionarme en otro lugar, con otro idioma, con otra gente, que no me conocía ni yo a ella, seguía aprendiendo, absorbiendo todo y adaptándome a mi nueva vida.
Sin embargo, hubo una ruptura que marcó mi vida para siempre: la separación de mis hijos.
Ese momento no solo cambió mi realidad… cambió mi forma de ver el mundo. Me enfrentó al dolor más profundo que puede experimentar una madre. Viví ausencias que no se explican, silencios que pesan y una lucha constante por mantenerme de pie cuando todo dentro de mí quería rendirse.
Pero no lo hice.
Elegí quedarme.
Elegí resistir.
Elegí reconstruirme.
Mi camino no ha sido lineal. He tenido que empezar de cero más de una vez. Trabajé en distintos lugares, aprendí lo que pude, como pude, y con lo que tenía. No tuve una formación tradicional, pero nunca dejé de aprender. Cada experiencia fue una escuela, cada reto una oportunidad para crecer.
En medio de ese proceso, encontré mi voz.
La comunicación llegó a mi vida como una necesidad, como una forma de entender y expresar lo que llevaba dentro. Así nació mi camino en el periodismo. Me preparé, tomé diplomados, estudié ética periodística y entendí que informar no es solo transmitir hechos, sino hacerlo con responsabilidad, humanidad y conciencia.
Con el tiempo, fundé Costa Norte Digital, un medio que representa no solo mi trabajo, sino mi visión: un periodismo con propósito.
Mi trayectoria me ha llevado a formar parte de organizaciones periodísticas a nivel nacional e internacional, espacios donde he encontrado comunidad, aprendizaje y crecimiento. Pero más allá de los logros profesionales, lo que realmente me define es mi historia.
Soy una mujer que ha vivido pérdidas, pero también encuentros. Que ha conocido la oscuridad, pero ha decidido ser luz. Que sigue en duelo por el tiempo que no pudo abrazar a sus hijos, pero que ha transformado ese dolor en motor para seguir adelante.
Hoy, además, continúo mi formación académica como estudiante de Ingeniería en Sistemas Computacionales, porque creo en la evolución constante y en la importancia de integrar la tecnología con la comunicación para construir el futuro.
Mi voz vive en cada espacio que creo: en mi columna, en mi podcast, en mi vodcast. Y también en cada mujer que, al escuchar o leer mi historia, se reconoce.
Porque entendí que lo que vivimos no nos define…
pero sí puede impulsarnos.
Y si algo tengo claro es esto:
Mi historia no busca confrontar al mundo, busca encender luces en él.
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