

¡Llegamos a Invierno!
Por Meliza Sandoval Laureano │ Mell SLaure™ │ Diciembre 22, 2025
Hoy me detengo, miro el calendario y respiro profundo. Llegamos al invierno. Pero esta vez, el frío no me cala los huesos; al contrario, siento una calidez que nace del orgullo de haber cumplido conmigo misma. Al recorrer este 2025, me doy cuenta de que no solo transité un año más, sino que aprendí a florecer en medio de mis propias tormentas.
Este año fue mi campo de entrenamiento. Me propuse metas que me quitaban el sueño y, honestamente, hubo días en los que dudé si llegaría a alcanzarlas. Mi mayor desafío no vino de afuera, sino de adentro: luchar contra mi propia procrastinación y gestionar el rompecabezas de tiempo que exigían mis múltiples proyectos.
Sin embargo, hoy puedo decir con el corazón lleno: ¡Mell SLaure ya es una realidad! Mi revista digital, que por momentos pareció un sueño pospuesto, ya la he publicado. Fue un reto de disciplina y de soltar la perfección para recibir la materialización. Entendí que el tiempo no se "tiene", sino que se toma cuando el propósito es genuino.
El camino no fue una línea recta. Me encontré con piedras, algunas puestas por la vida y otras por mis propios miedos. Pero decidí enfrentarlas con la filosofía que siempre ha cambiado mi suerte: hacer el bien sin mirar a quién. Al actuar desde la generosidad y la unión con los demás, esas piedras se mueven y el sendero se vuelve más ligero. Recuerden que cuando extienden la mano, el universo te sostiene de vuelta.
Si algo me marcó este 2025, fue aprender a no llorar ante las puertas que se cerraban. Hubo momentos de frustración cuando algo no salía como esperaba, pero hoy lo veo claro: cada vez que se me cerraba una puerta, se me abría el universo entero.
Esos "nos" fueron las palabras benditas que me obligaron a mirar más arriba del objetivo que queria alcanzar, a confiar en mi talento y a entender que mi luz no depende de un lugar, sino de mi propia voluntad.
Hoy cierro el año con la satisfacción de la tarea cumplida. Me quedo con la dulzura de la unión, con el amor de quienes me acompañaron en el proceso de mi evolución y sobre todo en este proyecto que es esta revista digital, me quedo con la paz de saber que, a pesar de los obstáculos, elegí avanzar. Así que, si estás leyendo estas líneas es porque lo logré.
Este invierno no es el final, es la pausa sagrada para agradecer que estamos aquí: más fuertes, más sabios y con la mirada puesta en un futuro donde los imposibles ya no existen.
Gracias, 2025, por enseñarme que cuando uno se decide a soltar el miedo, el universo se encarga de abrir el camino.
Me llevo un equipaje ligero en peso, pero pesado en aprendizaje. Me despido de lo que ya no suma y abrazo los cambios con la curiosidad de una niña que está a punto de descubrir el tesoro más preciado. Cierro el año con la satisfacción de saber que, ante cada dificultad, siempre elijo el camino hacia la luz.
El invierno ha llegado, pero nunca había sentido tanto fuego interno capaz de iluminar el camino que estoy por recorrer este próximo 2026.

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