Mi Voz en "Todas Somos Luciérnagas"
Hay momentos en la vida en los que el dolor no se puede explicar… solo se puede sentir. Momentos donde el silencio pesa más que cualquier palabra. Donde la ausencia se vuelve parte del día a día y donde seguir adelante no es una opción… es una necesidad.
Durante mucho tiempo, creí que mi historia debía quedarse en silencio. No porque no fuera importante… sino porque dolía demasiado nombrarla.
Pero con los años entendí algo: callar también rompe. Rompe por dentro. Rompe la identidad.
Rompe la posibilidad de sanar y fue entonces cuando decidí hablar.
No desde la perfección, no desde la herida cerrada, sino desde la verdad.
Porque el periodismo, para mí, nunca ha sido solo una profesión; ha sido una forma de resistir, de reconstruirme, de darle sentido a lo que parecía no tenerlo.
Cada historia que cuento… lleva algo de mí; cada entrevista, cada texto, cada espacio que creo… es también una forma de devolverle voz a quien la ha perdido.
Especialmente a las mujeres. A las que han tenido que levantarse solas, a las que han sido silenciadas.
A las que siguen buscando su lugar en un mundo que muchas veces les exige más.
Mi camino no ha sido fácil. Ha estado marcado por pérdidas, separaciones y procesos que aún hoy sigo sanando. Pero también ha estado lleno de encuentros que me han sostenido.
Personas que creyeron en mí.
Espacios que me abrieron puertas y una comunidad que me ha permitido crecer.
Hoy, mi voz vive en mi columna, en mi podcast, en mi vodcast… y en cada proyecto que construyo. No porque tenga todas las respuestas, sino porque entiendo lo que significa no tenerlas. Contar mi historia no busca confrontar al mundo. Busca algo mucho más profundo:
Encender luces. En quienes me leen. En quienes me escuchan. En quienes, en algún momento, también sintieron que todo estaba perdido.
Porque incluso en los momentos más oscuros… la luz no desaparece, solo está esperando ser encendida y es precisamente desde todo lo vivido… desde las caídas, las ausencias, los silencios y la reconstrucción… que nace este espacio. “Todas Somos Luciérnagas” no es solo una columna.
Es una forma de resistencia. Es mi manera de hacer activismo. Un activismo distinto.
Uno que no grita desde la confrontación, sino que ilumina desde la conciencia. Un activismo que nace del dolor transformado en voz, de las historias que necesitan ser contadas y de las mujeres que, aun en la oscuridad, siguen brillando.
Porque entendí que no todas las luchas se libran desde el ruido. Algunas… se encienden en silencio, se construyen con palabras, con empatía, con verdad.
Hoy escribo para ellas, para las que han sentido que se rompen… para las que se están reconstruyendo… y para las que aún no saben que también pueden brillar.
Todas Somos Luciérnagas es eso:
Un recordatorio de que incluso en la noche más oscura… tu luz interior es capaz de iluminarlo todo, solo tienes que creer en ti.
Meliza Sandoval Laureano
Mell SLaure™

